Intervención de Raúl Marco en el IV Congreso de Vía Democrática, celebrado en Casablanca (Marruecos) del 15 al 17 de julio.
En
primer lugar quiero transmitiros un saludo del Comité de Coordinación
de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones
Marxista-Leninistas (CIPOML), organización de la que formamos parte
varios de los partidos asistentes a vuestro congreso, así como Vía
Democrática.
Agradecemos
vuestra invitación a participar en vuestro congreso. Recibid los
fraternales saludos del Comité Central del PCE (m-l), y deseos de éxito
en los trabajos. Sabemos que vuestra lucha no es fácil, todo lo
contrario, en las actuales circunstancias de Marruecos, pero también
sabemos que contáis con una militancia y unos dirigentes capaces que no
se arredran por las dificultades, la represión y los problemas. Podéis
estar seguros de nuestro apoyo y solidaridad.
España
es un país imperialista, un pequeño imperialismo, que como tal se
comporta, a la vez que se somete a los dictados del imperialismo
estadounidense y de la reaccionaria UE. Hace un rato, en su
intervención, el compañero de SORTU exponía brevemente la situación en
Euskal Herria. Al respecto, quiero señalar que desde la fundación de mi
partido, hace ya más de cincuenta años, levantamos la bandera del
inalienable derecho a la autodeterminación de los pueblos, derecho al
que jamás hemos renunciado y que en mi país concierne directamente a
Euskadi, Cataluña y Galicia. Y también denunciamos que España ocupa los
enclaves coloniales de Ceuta y Melilla, territorios que, pese a la
demagogia españolista, pertenecen a Marruecos y a Marruecos habrán de
volver.
Camaradas,
a lo largo del congreso se han repetido las intervenciones sobre la
necesidad de los frentes populares que trabajen para unir a fuerzas de
izquierda, a los trabajadores en la aplicación táctica de un programa.
Es muy importante esta cuestión, pues la lucha de los pueblos necesita
organización y dirección para poder enfrentarse a la reacción
capitalista de su país y también a los imperialismos que no cesan de
atacar a los pueblos. Vivimos momentos altamente peligrosos, en los que
las contradicciones interimperialistas se agudizan, en los que se
disputan el terreno unos a otros, en los que se multiplican las
agresiones armadas; en fin, momentos en los que la paz está en precario,
es prácticamente una quimera.
Por
eso la necesidad de los frentes, pero ahí debemos cuidar no confundir
las sensibilidades de cada componente del frente, que debemos respetar,
sin que ello signifique ocultar o renunciar a nuestra ideología
marxista-leninista.
Camaradas,
la necesidad de saber unirnos sobre unos principios comunes es
perentoria. Contamos con la CIPOML, una realidad que poco a poco se
desarrolla. Y no es por casualidad que contra la CIPOML se lancen
ataques, desde las fuerzas reaccionarias hasta los oportunistas de todo
tipo y laya. Unirnos, apoyarnos, trazar objetivos comunes, sin que nadie
renuncie a su propia personalidad.
Y
esto me lleva a plantear la necesidad de no descuidar la vigilancia
ideológica en el seno de cada partido. Hablo en tanto que miembro de un
partido marxista-leninista con más de cincuenta años de lucha por todos
los medios. Nuestra experiencia es que no se puede perder de vista que
la lucha de clases se desarrolla también en el seno del partido, es una
lucha interna que tiene que ver esencialmente con los principios
ideológicos, y si esa contradicción no se resuelve correctamente, acaba
teniendo repercusiones, a veces graves, en lo organizativo. Repito que
hablo de nuestra propia experiencia como partido, no como frente.
Y
esta experiencia nuestra corrobora en la práctica lo que en teoría debe
estar claro: en el partido marxista-leninista no pueden coexistir dos o
tres líneas. Tenemos claro, y no somos los únicos, que sabemos que la
lucha interna es inevitable, y que el partido del proletariado, de la
clase obrera, de los parias de la tierra, ha de estar unido firmemente
en lo ideológico, sí, pero también en lo político y lo organizativo para
poder cumplir su papel dirigente de la revolución.
Vigilancia
revolucionaria, queridos camaradas. Estos días estamos viendo adónde
conduce el populismo, la palabrería huera. Empiezan por olvidar al
proletariado, para ellos ya no existe, ni existe la lucha de clases, ni
se debe desenmascarar al «opio del pueblo», ni atacar los montajes
imperialistas como la OTAN. Para esa gente, tahúres de la política, el
marxismo-leninista está rebasado, no es actual. Se equivocan, mejor
dicho, tratan de engañar para colar su podrida mercancía: la lucha de
clases es actual y estas últimas batallas las está ganando el enemigo en
España, por ejemplo, donde las medidas impuestas por el capitalismo,
nos retrotraen al siglo XIX. El marxismo-leninismo es hoy más actual que
nunca, y esa bandera no la podemos arriar.
Camaradas, ¡viva Vía Democrática!
¡Viva el marxismo-leninismo!
¡¡¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!!!
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